Hace 36 años las capturas de pantalla eran muy distintas

Hoy en día tomar una captura de pantalla es algo de lo más sencillo, un par de botones o una combinación de teclas y la imagen se guarda automáticamente en la app Fotos o en nuestro escritorio.

Sin embargo, si retrocedemos 36 años y nos imaginamos delante de un Apple II el proceso era bastante más complicado, de hecho, sorprendente.

El sistema operativo no disponía de ninguna función para capturar lo que mostraba en su propia pantalla de modo que el sistema era ni más ni menos que fotografiarla, como podemos ver en la imagen siguiente.

Captura pantalla historia

La estructura oscura saliendo de la pantalla es un pequeño artilugio diseñado para asegurar que la calidad de la imagen fuera la máxima posible, sin embargo, no dejaba de ser una foto, una foto que, dicho sea de paso, posteriormente había que revelar.

Estas imágenes eran necesarias para poder ilustrar los manuales de usuario y la documentación sobre el Apple II. Eran tan importantes que, con el tiempo, Apple creó una herramienta con la que capturaba el contenido de la pantalla y la guardaba en formato MacPain.

A continuación ese archivo, que se generaba píxel a píxel se enviaba a través de internet, con un modem de la época, a un plotter de San Francisco que tardaba aproximadamente media hora en imprimir cada una de las fotografías. Una vez terminada la impresión hacía falta llevar físicamente los resultados a las oficinas de Apple en Cupertino.

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Sin duda un recordatorio de lo que ha cambiado el panorama tecnológico en 36 años, antes se tardaba un día entero para conseguir unas capturas de pantalla, ahora son apenas unos segundos entre un Mac y una impresora (si es que es necesaria). ¿Cómo será la tecnología dentro de 36 años más?