Aparece una base de datos con la localización de 12 millones de teléfonos

Según una investigación del New York Times ha aparecido una base de datos que contiene la información de localización de más de 12 millones de teléfonos. Según el medio, aunque el examen completo de la información va a tomar más tiempo, la totalidad de la misma representa solamente una pequeña fracción de la información de localización que se vende y compra cada día.

Cuando leemos las políticas de privacidad, nos habremos fijado en que muchas apps permiten compartir la ubicación con sus «socios de confianza» que es otra forma de llamar a las «empresas que quieren comprar la información de localización». La base de datos que ha aparecido esta vez contiene localizaciones de personas en el pentágono y en La Casa Blanca entre otras localizaciones confidenciales.

Cada minuto de cada día, en cualquier lugar del planeta, docenas de empresas – en gran parte no reguladas y poco escrutadas – están registrando los movimientos de decenas de millones de personas con teléfonos móviles y almacenando la información en gigantescos archivos de datos. El Proyecto de Privacidad del Times obtuvo uno de esos archivos, con mucho el más grande y sensible que jamás haya sido revisado por los periodistas. Contiene más de 50.000 millones de mensajes de localización de los teléfonos de más de 12 millones de estadounidenses que se desplazaron por varias ciudades importantes, entre ellas Washington, Nueva York, San Francisco y Los Ángeles.

Cada dato de este archivo representa la ubicación precisa de un solo teléfono inteligente durante un período de varios meses en 2016 y 2017 […].

Se originó en una compañía de datos de localización, una de las docenas que recolectaban silenciosamente movimientos precisos en aplicaciones de teléfonos móviles. Es probable que nunca hayas oído hablar de la mayoría de las empresas y, sin embargo, para cualquiera que tenga acceso a estos datos, tu vida es un libro abierto. Pueden ver los lugares a los que vas a cada momento del día, con quién te reúnes o con quién pasas la noche, dónde rezas, si visitas una oficina de psiquiatría o un salón de masaje […]

Si vives en una de las ciudades que cubre el conjunto de datos y utilizas aplicaciones que comparten tu ubicación -desde aplicaciones meteorológicas hasta aplicaciones de noticias locales o ahorradores de cupones- también podrías estar allí.

Si pudieras ver todo el recorrido, es posible que nunca volvieras a usar tu teléfono de la misma manera.

Tal como se expone en el reportaje la compra y venta de esta información es completamente legal. Y sobre la suposición de que estos datos deberían ser anónimos el periódico dice lo siguiente:

El equipo fue capaz de identificar individuos específicos a partir de algunos patrones de ubicación, y encontró que una aplicación de iOS estaba pasando datos de ubicación exacta a un total de 40 empresas diferentes […]

[Un teléfono] sale de una casa en el norte del estado de Nueva York a las 7 de la mañana y viaja a una escuela intermedia a 14 millas de distancia, quedándose hasta el final de la tarde cada día escolar. Solo una persona hace ese viaje: Lisa Magrin, una profesora de matemáticas de 46 años. Su teléfono va con ella.

Una aplicación en el dispositivo recopiló la información de su ubicación, que luego fue vendida sin su conocimiento.

En la mayoría de casos el hecho de acceder a una casa y a una oficina es suficiente para identificar a la persona. Decir que la información de localización es anónima es completamente falso.

¿Y qué podemos hacer al respecto?

Todo. Afortunadamente Apple pone en nuestras manos las herramientas necesarias para evitar esta situación. Abrimos la app Ajustes en nuestro iPhone, entramos en Privacidad y luego en Ubicación. Aquí podemos desactivar la ubicación a todas las apps que deseemos, o por lo menos configurar el acceso en Preguntar la próxima vez y de esta forma ser conscientes de cuando se accede a nuestra ubicación.

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Recientemente Facebook admitía que accede a la ubicación a través de otros medios, como la ubicación de las fotos que se suben al servicio o la dirección IP desde la que se accede al mismo. ¿Qué podemos hacer con este servicio (y los similares)? Plantearnos ventajas y desventajas de su uso y, por lo menos, ser conscientes de la situación.

El reportaje completo del NYT (en inglés) es una lectura interesante.