Qué puede cambiar con un iPhone sin puertos

En los últimos rumores que hemos recibido de Ming-Chi Kuo sobre los iPhone hay un detalle que a nadie le ha podio pasar desapercibido: los iPhone de 2021 llegarían sin ningún puerto. ¿En qué repercutiría? ¿Perderemos o ganaremos?

Después de la desaparición del jack de los auriculares, de la llegada de la carga inalámbrica a todos los iPhone y de que el Apple Watch se vuelva más potente en cada versión sin ningún puerto desde la primera generación, no debería sorprendernos demasiado que los planes de Apple pasen por eliminar todos los puertos y conectores de los iPhone.

Y digo puerto porque el conector que encontramos en la parte inferior de nuestro iPhone sirve para más que simplemente cargarlo. Hace unos años, gracias a ese conector, sincronizábamos el contenido con el iPhone, lo actualizábamos, descargábamos películas, etc. Ahora, y lo veo cada ve más en las formaciones, este conector ha pasado a llamarse puerto de carga, pues al final solo lo utilizamos para cargar la batería del dispositivo.

Con iCloud, Apple Music y los demás servicios de sincronización de contenido es raro tener que enchufar nuestro iPhone a nada si no es para cargarlo o restaurarlo.

Restaurarlo. Esta es una parte importante. Cuando un iPhone presenta algún fallo de software arreglarlo suele ser tan sencillo como conectarlo a un ordenador, presionar una combinación de botones, esperar a que se restaure, descargar la copia de seguridad de iCloud y listo. ¿Perderemos esta magnífica opción cuando el puerto desaparezca?

Por un lado cabe destacar que los Apple Watch no pueden ser restaurados de esta forma, si en algún momento, por ejemplo probando las versiones beta del sistema operativo, se produce algún error hay que acudir a Apple para que restauren ellos el dispositivo a través de un puerto oculto.

Por el otro lado los Mac llevan incorporado un sistema de recuperación, podemos arrancar la máquina y tras pulsar una combinación de teclas el sistema se inicia desde otra partición o si es necesario se inicia a través de internet.

Con la complejidad que están desarollando nuestros iPhone me inclino a pensar que la solución de Apple para las restauraciones de software sea esta última. Una combinación de botones que pone el iPhone en modo recuperación y descarga de internet los archivos necesarios para llevarla a cabo.

Hasta aquí hemos hablado de las funciones que no vamos a perder, magnífico, pero ¿y de las que vamos a ganar? Hay varias. En primer lugar el iPhone podrá montar una batería más grande ya que el espacio que actualmente ocupa el conector podrá ser utilizado para otros componentes. En segundo lugar la resistencia al agua aumentará exponencialmente: ahora mismo los iPhone 11 Pro pueden estar sumergidos a una profundidad de 3m durante 30 minutos, en comparación un Apple Watch (sin puerto) puede estar sumergido hasta 50m indefinidamente. La diferencia es pasar de un dispositivo que «si cae al agua no pasa nada» a un dispositivo «que podemos usar en la piscina». Otras ventajas radican en que, sin entrar en detalles, durante una carga inalámbrica es mucho más difícil que el dispositivo que se está cargando se dañe si se produce una subida de tensión súbita.

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Algo en lo que podemos notar diferencia es en el tamaño de los cargadores. Por ahora es muy diferente que al salir de casa nos llevemos el cable de carga de nuestro iPhone junto con el enchufe o que nos llevemos la base (el mero hecho de llamarle base es importante) de cara inalámbrica. Aunque actualmente el tamaño de estas «bases» es notable, poco me sorprendería que en dos años los cargadores para iPhone tuvieran un tamaño solo un poco más grande que el cargador del Apple Watch.

Para mí, y aunque siempre depende del punto de vista en que se mire, ganaremos mucho con el cambio, pero como siempre tendremos que adaptarnos a algunas diferencias.