¿Obsolescencia qué? – Una visión al soporte de los dispositivos Apple

Mucho se habla últimamente de la obsolescencia programada, un concepto que describe que se crean los dispositivos con la intención de que fallen al cabo de un tiempo.

Se suele especular un cálculo para que el fallo se produzca fuera de garantía para evitar tener que repararlo y buscar forzar a que las personas tengan que comprar más y más dispositivos, enriqueciendo así al fabricante.

En lo relativo a obsolescencia hay dos principales formas en que un dispositivo se queda anticuado: la batería y el sistema operativo.

En cuanto a la batería tenemos que tener claro que se trata de un elemento consumible, un elemento que cuanto más se usa más se estropea, es así por su propia naturaleza. Sabiendo esto Apple ofrece una tarifa de reparación de 49€ para reemplazar una batería fuera de garantía.

El sistema operativo es el que trae nuevas funciones a los dispositivos y nos permite estar al día, es otra de las formas en que los dispositivos pueden quedar atrás. En este caso es decisión del fabricante introducir mejoras, cambios y decidir qué dispositivos van a gozar de ello.

La siguiente gráfica muestra cada uno de los modelos de iPhone que Apple ha presentado y cuántas actualizaciones mayores ha recibido. Cuando hablamos de actualizaciones mayores hablamos de números enteros, como iOS 13. Estas actualizaciones mayores son las que traen la mayoría de nuevas funciones mientras las actualizaciones menores, como iOS 12.3, suelen traer corrección de errores y mejoras de seguridad. Los sistemas operativos antiguos siguen recibiendo mantenimientos de seguridad a pesar de que el foco de atención de Apple esté en el iOS más reciente, de esta forma toda la gama de iPhones cumple el estándar de seguridad y privacidad que Apple aplica a todos sus productos.

Como podemos ver en el gráfico, la mayoría de teléfonos, excluyendo los más iniciales debido a la juventud de la tecnología en 2007, han recibido entre 4 y 6 actualizaciones mayores. Eso son más de 6 años en los que el dispositivo ha estado al día con las novedades. A partir de este momento Apple decide que el dispositivo debe quedarse fuera de una actualización mayor para lo que siempre hay un motivo de peso detrás, como el salto a los procesadores de 64 bits o la necesidad de los chips neurales; mientras la calidad de software avanza muy rápido, las mejoras necesarias en el hardware para poder ser un buen recipiente de este son más lentas.

De hecho, en una pasada Keynote, Craig Federighi explicó que la idea de que un dispositivo que falla y se rompe va a conllevar que el cliente compre otro es totalmente absurda. El objetivo de Apple es hacer un producto que dure lo máximo posible, del que el cliente este contento, para que cuando piense en renovar el dispositivo elija la marca que le ha dado el mejor rendimiento.

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Sin duda el tema de si los dispositivos están pensados para quedarse atrás pasado un tiempo es algo bastante subjetivo. Al fin y al cabo son muchos los componentes tanto de diseño, como de software y hardware que tienen que trabajar unidos para permitirnos disfrutar de la tecnología que tenemos hoy.


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