Privacidad y acceso a datos de Salud

Los datos de salud son una de las informaciones más personales que nuestro dispositivo puede contener y, por ello, es de importancia saber qué aplicaciones tienen acceso a dicha información y con qué fin.

Sobretodo si disponemos de un Apple Watch la información de Salud disponible es aún mayor. De forma predeterminada esta información se guarda únicamente en nuestro iPhone y se sincroniza con la nube de forma cifrada de modo que ni siquiera Apple puede leerla. Pero ¿y las aplicaciones? 

Hoy vamos a ver cómo comprobar a qué aplicaciones hemos otorgado este acceso y cómo retirárselo si lo consideramos oportuno.

Algunas aplicaciones, sobretodo en el campo del deporte y la alimentación, piden acceso de lectura y escritura de gran cantidad de información. Algo de lo que, por lo menos, debemos ser conscientes. 

Los datos de salud incluyen nuestra actividad diaria, ritmo cardiaco, peso, electrocardiogramas, informes médicos, ciclos menstruales, glucosa en sangre… entre muchos otros, y a partir de iOS 13 se añadirán varios más. Recordemos que la app Salud solo está disponible en nuestros iPhone.

Los pasos para comprobar el acceso a Salud son los siguientes:

  1. Abrimos la app Ajustes en nuestro iPhone.
  2. Entramos en Privacidad.
  3. Tocamos en Salud.

En este apartado vemos una lista de las aplicaciones que tienen acceso a los datos de salud. Podemos tocar en cada una de ellas para ver más detalles. La página de detalles divide la información en dos partes: los datos que la aplicación tiene permiso para escribir y los que tiene permiso para leer.

Podemos activar y desactivar los diferentes accesos simplemente tocando el interruptor a su derecha.

App WaterMinder y los permisos activados y desactivados.

Aquí, como siempre, prima el sentido común, es lógico que una app de ejercicio pueda pedirte acceso a la cantidad de pasos que hacemos cada día pero es bastante menos lógico que una app de dieta pida acceso a nuestra temperatura corporal.


Al fin y al cabo todo se trata de saber dónde va a parar la información y qué se hace con ella, algo que las políticas de privacidad deberían explicar. 

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