¿Qué es eso de la nube?

Hoy en día todos hablamos de la nube: tengo mis fotos en la nube, guardo mis archivos en la nube… pero ¿sabemos qué es la nube?

¿Cuando hablamos de la nube hablamos de algo físico?, ¿es tangible? ¿dónde quedan al final nuestros datos? Veámoslo.

Para qué podemos usar la nube

Hay muchos usos que podemos darle a la nube. El principal es el almacenamiento: podemos guardar documentos, fotos, música, etc. Pero también tiene otros usos como, por ejemplo, el procesamiento de datos o la computación.

Podemos entender la nube de forma similar a como entendemos un disco externo conectado a nuestro Mac o una eGPU (tarjeta gráfica externa), con la única diferencia de que estamos conectados a este servicio a través de internet y este se encuentra a miles de kilómetros.

Los ejemplos van desde los servidores de Apple Music que nos permiten escuchar música, los servidores de Netflix que nos envían las películas en tiempo real, los servidores de juegos online como Fortnite o los servidores de procesamiento de datos como los que usa el CERN hasta los superordenadores de la NASA que pueden ser utilizados por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial desde Tokyo.

La nube es física

La nube es, sin duda, un concepto que nos parece muy extracto, pero la nube es tangible. Existe y se puede tocar. Llamamos nube a un servicio al que accedemos a través de la conexión a internet.

Se trata de enormes edificios que contienen miles y miles de ordenadores todos conectados entre sí, para almacenar información, procesarla y distribuirla.

Mejor unas imágenes (clic para ampliar) que muchas palabras:

Ventajas de la nube

Los componentes electrónicos tienen un precio y los componentes electrónicos más pequeños tienen un precio más alto. La miniaturización viene a un coste, pero la miniaturización no es necesaria en un data center o, al menos, hasta cierto punto. En un data center de 40.000 m2, como los que Apple usa, el tamaño tiene una importancia relativa, y se puede comprar equipamiento más potente y con más capacidad a un precio más competitivo. De forma que se pueden ofrecer servicios más capaces a un precio más atractivo para el usuario final.

Además, los dispositivos que usamos en el día a día tienen unas limitaciones debido al calor. Es decir, que no pueden trabajar de forma demasiado intensa porque el calor podría dañarlos. Mientras, en los data centers, la temperatura está controlada por sistemas completos de refrigeración, los ordenadores están casi dentro de un frigorífico, de modo que pueden funcionar de forma mucho más eficiente.

Entre las ventajas encontramos también la de la seguridad. Muchas noticias tenemos, últimamente, de ataques a grandes compañías y robo de información. Pero, si las cosas se hacen cuidadosamente, todos podemos entender que un centro de datos monitorizado por expertos en seguridad las 24 horas del día, con una vigilancia exhaustiva del personal que trabaja en su interior y con un control frente a accesos digitales no autorizados, sin duda alguna, va a ser más seguro que un dispositivo en manos de un usuario donde se pueden instalar aplicaciones sin restricciones y visitar o descargar páginas y archivos. Hay muchas empresas importantes que nunca han tenido un solo robo de información, y no es porque nadie lo intente, es porque nadie puede.

Inconvenientes de la nube

Uno de los primeros inconvenientes de la nube es que se trata de algo que está fuera de nuestro control. Es cierto que esas instalaciones están supervisadas día y noche pero, al final, la única forma que tenemos de asegurar nuestros datos en la nube es mantener una copia local por nosotros mismos.

El tema de la privacidad también es de gran importancia. Aquí, como también es aplicable a los diferentes sistemas operativos y aplicaciones, el diseño de funcionamiento y política de la empresa en el campo de la privacidad juegan un papel crucial. Hay empresas que, por diseño, ni siquiera pueden acceder a los datos que almacenamos en la nube, pues los archivos están cifrados y solo nosotros tenemos la clave. Pero siempre tenemos que leer cuidadosamente la política de privacidad y valorar si la empresa que ofrece el servicio en la nube nos ofrece las garantías que nosotros necesitamos.

Y uno de los últimos inconvenientes es que necesitamos conexión a internet para acceder a ella. Si se trata de un servicio de almacenamiento podemos descargar los archivos. Pero si se trata, por ejemplo, de un sistema de reconocimiento de voz, como el que usa Siri, o tenemos conexión con la nube o no funciona.


Sin duda, en este mundo cada vez más conectado donde los dispositivos tienen que ser más finos, más portables y más ligeros, la nube juega un papel crucial. Como todo, tiene sus ventajas e inconvenientes, así que es importante que potenciemos unas y minimizamos las otras, llegando a un equilibrio que nos permita hacer más con nuestros dispositivos y hacerlo mejor.

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